lunes, 23 de mayo de 2011

Humedad

Era enero, una semana antes de mi cumpleaños, de mi decimosexto cumpleaños. Llovía.
 Caminaba por las calles apagadas y lúgubres de la ciudad, salpicándome a cada paso los pantalones en los charcos del agua turbia de la lluvia, que se extendían por todas partes. Mis pantalones con rotos que dejaban ver gran parte de mi piel y parches anarquistas y de grupos de música de los ochenta. Sí, como Joan Jett & The Blackhearts. Ahora que lo digo, hace tiempo que no las escucho.
Las gotas de esa lluvia torrencial y el viento helado congelaban, y también deshacían, alguno de mis pensamientos. El sonido de los coches al pasar, el chapoteo incansable, las voces en la calle de niños que discuten por las golosinas que les ha regalado el profesor en la escuela, el sonido de los pasos hundiéndose en la calzada… Todo, todo eso me parecía carente de importancia. Ella caminaba a mi lado, hablando de cosas banales, sin sentido, con una de sus sonrisas pintada en la cara.

-…porque si lo piensas, todos los grupos de rock que son americanos casi nunca pisan España Normalmente ni siquiera piensan en ello y lo cierto es que no me extraña en absoluto. ¿Tú qué piensas, Pine?
Fijó sus ojos caramelo en mis labios, esperando una respuesta. Sonreía, ella siempre sonreía.

Cuando me pongo a pensar en el tiempo que la conozco, me sorprendo. Joder, hay tantas cosas que no sabes, hay tantas cosas que me gustaría decirte pero siempre tengo que callar. Y el puto silencio, para evitar joderme, me puede.

-Umm… ¿Qué?

Observé su camiseta de Paramore. Estaba empapada, como toda ella. Como su pelo, largo y negro, que tenía por costumbre colocar a un lado por encima del hombro. O como sus pestañas, de las que goteaba la lluvia y resbalaba por su piel de marfil hasta sus rosados y acolchados labios, perfilándolos y venciéndose a una caída mortal desde su suave barbilla. Su cara mojada le daba un aspecto infantil, como de niña perdida. No podía dejar de mirar su escote. Debajo de la camiseta mojada se disimulaban muy mal sus curvas, donde imaginaba mis dedos como viandantes haciendo auto-stop, en busca de fiesta, un poco de alcohol tal vez. Y drogas, drogas al montón.

-¿Sabes qué, Pine?- dijo, mirando hacia arriba. La lluvia se desbordaba por sus mejillas…- A veces pienso que vives demasiado en tu mundo.
-Lo siento, estaba pensando… - quise decir en ti pero como siempre me contuve- He desconectado, ¿verdad?
- Sí –suspiró- ¿qué pensabas?

No respondí enseguida. La lluvia cada vez se hacía más continua y el sonido de nuestros pasos se perdía en la soledad de los callejones mojados y oscuros. Atravesamos un cruce corriendo, ya que el semáforo empezaba a cambiar el color y los coches despertaban entre la neblina. Llegamos a la tienda de discos y entonces respondí:
-No creo que sea tan interesante lo que pienso como el nuevo disco de Paramore.- dije señalando su camiseta- Vamos dentro, te veo un poco mojada.
Ella retuvo una pequeña risa y abrió la puerta.

1 comentario:

Ikustan dijo...

Ya ni me acordaba del principio.. mmm más te vale seguir actualizando.